Cuando pensamos en desmaquillante, quizá nos imaginamos algún tipo de crema espesa, densa y completamente cargada de ingredientes, con el fin de que posea la debida cantidad de propiedades para eliminar esa masa de componentes que supone el maquillaje facial. Sin embargo, a veces olvidamos que la tecnología no solo supone creaciones e inventos electrónicos, sino la elaboración de productos sencillos, básicos y muy eficaces.

En el caso de la cosmética, podemos encontrarnos con un líquido bastante liviano y de composición un tanto sencilla, que es capaz no solo de retirar la totalidad del maquillaje de nuestro rostro, sino que además puede limpiarlo completamente, el agua micelar. Lo más interesante sobre este elemento, es que se elabora a base de agua tratada, lo que hace que su densidad y textura sean las mejores que puede ofrecer cualquier artículo en el mercado.
Hemos elaborado un ranking con los Mejores agua micelar
Aun así, por muy profesionales y confiables que sean las empresas, industrias y laboratorios encargados de la fabricación de estos artículos, a veces la idea de elaborarlos por nosotros mismos resulta demasiado tentadora. Por ello, para quienes desean conocer las posibilidades de un agua micelar hecha en casa, presentamos todos los detalles necesarios no solo para elaborarla, sino para aprender en profundidad sobre dicho líquido y su funcionamiento.
Si deseas saber todos los detalles sobre este producto antes de continuar, te recomendamos leer Qué es y para qué sirve el agua micelar

El agua micelar y su función
Esta sustancia, famosa por ser un desmaquillante y limpiador facial sumamente efectivo y sencillo de utilizar, de acción inmediata y fácil aplicación, se compone principalmente de pura y simple agua, tratada para destilarla y desmineralizarla, e incluso a veces hidrolizada para aumentar la velocidad a la que puede ser absorbida, al reducir en gran medida su peso y densidad molecular. Sin embargo, son dos elementos aparte los que logran su función única y específica.
Las micelas, que dan nombre al producto, con pequeñas moléculas que se comportan en dos fases, de acuerdo a los polos que la conforman y su interacción con el agua y los tensioactivos. Estos últimos, utilizados comúnmente en la fabricación de detergente, jabón y champú, así como muchas sustancias espumosas, se pueden encontrar de manera natural, por ejemplo, en la cebada con la que se elabora la cerveza.
Los tensioactivos se encargan de dar al agua una capa en la que el polo hidrófilo de las micelas pueda sujetarse, haciendo que estas básicamente floten en el líquido gracias a la tensión superficial y a su bajo peso. De esta manera, la otra fase de las micelas, el polo lipófilo, queda siempre expuesto al contacto con la superficie de nuestra piel, así como del maquillaje y las impurezas que la cubren y que obstruyen los poros.
Su función es muy simple, estos polos pueden remover, como si fuesen un imán sumamente efectivo, todo rastro de elementos externos que se encuentran en la dermis. No se trata de un líquido que solo disuelve y deshace el maquillaje, el sebo, el polvo, la grasa, la contaminación y cualquier residuo, sino que aquí el agua es prácticamente el medio de transporte y el iniciador de estas moléculas tan únicas que encontramos en el producto.
Tras la explicita remoción de toda impureza y residuo, así como de cualquier tipo de maquillaje, ya sea de gran densidad, de base oleosa, de polvo fino (que suele endurecerse y resecarse por el sudor y el sol) o incluso aquel que es a prueba de agua, entran en acción las propiedades del resto de los ingredientes que podemos encontrar en el agua micelar, como antioxidantes, revitalizantes y regeneradores celulares, nutrientes esenciales y demás.
Estos se aprovechan de encontrar un tejido completamente limpio, unos poros libres, descongestionados y cerrados y una piel tonificada y fresca, para actuar de acuerdo a sus funciones individuales, añadiendo resistencia a la dermis, sanando las células de los daños ocasionados por los agentes externos, estimulando la producción de colágeno y elastina así como nutriendo en profundidad las diferentes capas de la piel
En fin, preparando la piel para la aparición de otros productos más especializados, como cremas antiedad y sérum hidratantes. Mientras combate los efectos adversos de otros elementos como el estrógeno, la melanina y los radicales libres, que se encuentran, junto con el simple y severo paso de los años, que aumenta la edad de nuestra piel, como los principales causantes de diversas imperfecciones.

Ingredientes esenciales para estas preparaciones
Así es, aunque la efectividad de este producto nos hace creer que necesitamos mil y un materiales para elaborarlo en casa, lo cierto es que con unos pocos elementos podemos conseguir a armonía de un agua micelar de excelente calidad. Aparte de estos, veremos otros que, añadidos a una mezcla base, harán de esta una sustancia mucho más útil y específica, ideada para ser más amigable con nuestro tipo de piel y más estricta con su cuidado y su salud.
Agua destilada y desmineralizada
Si hablamos de un producto a base de agua, que debe entrar en contacto con la delicada piel del cutis y que, además de eso, está ideado para ser absorbido, con el fin de evitarnos el proceso se enjuagar para retirarlo, entendemos que no podemos utilizar cualquier líquido, como agua del grifo, ya que contendrá suciedad que pueden causar efectos adversos. Por ello se utiliza este tipo de sustancias tratadas, que no son más que agua pura completamente limpia y balanceada.
Hidrolato, hidrosol o agua floral
En menor cantidad, hace falta también un líquido que, aunque no tan puro y limpio, nos otorgue algunas propiedades naturales, nos refresque y alivie la carga del resto de los ingredientes, mientras deja un aroma delicioso y suave sobre nuestra piel. Para ello se usan los hidrolatos, también conocidos como hidrosoles, agua en la que se han macerado plantas perfumadas para que suelten sus esencias, su aroma y todas sus propiedades.
Micelas tensioactivas de uso cosmético
La base por la que el agua micelar es exactamente lo que es, los tensioactivos son pequeñas moléculas sintéticas de dos polos, uno que le permite mantenerse en la superficie del agua al contacto con esta, mientras que el otro, que entra en contacto con nuestra piel, absorbe, adhiere y retiene todo tipo de agentes externos, como impurezas, suciedad, grasas y el maquillaje, dando al producto su identidad y función, al igual que su excelente efectividad.
Estos pequeños activos moleculares no se pueden encontrar en la naturaleza, al menos con la potencia y concentración adecuada para funcionar en nuestro rostro con precisión o, en caso de poder cumplir dicho papel, no se pueden extraer de la materia en la que se encentran, ya que esta no es apta para su uso cosmético. Esto no quiere decir que debemos recurrir a algún laboratorio para conseguirlos, ya que su venta como ingrediente estético es bastante común en diferentes comercios.
Ingredientes naturales
No solo agua y elementos químicos sintéticos de baja concentración, aunque tratados para su uso en el tejido sensible, conforman esta increíble fórmula, al referirnos a ella bajo su elaboración casera. Para darle un mayor valor nutricional para la piel, así como las propiedades que otorguen beneficios como hidratación, regeneración, rejuvenecimiento celular y muchos otros, podemos utilizar aloe vera, extractos naturales, especialmente el de pepino y aceites esenciales variados, de acuerdo al tipo de receta a realizar.
Aportaciones extra para el mantenimiento del producto
Principalmente hablamos de conservantes naturales, que no contengan ningún tipo de aditivos, ingredientes sintéticos o alérgenos, así como de espesantes de bajo perfil, que den cuerpo a nuestra preparación si esta posee una densidad demasiado baja, lo que la haría muy liviana y tendería a la evaporación, como en el caso del alcohol. De igual forma, se recomienda el uso del ácido láctico para nivelar las proporciones del PH de la mezcla, de acuerdo a los requerimientos de nuestra piel.
Aunque también es un producto muy recomendado, evita la confusión entre el tónico facial y este desmaquillante leyendo Diferencia entre tónico y agua micelar

Recetas de agua micelar
Lo primero que debemos tener en cuenta antes de hablar sobre nuestras recetas, es que la preparación de todas es sumamente sencilla, además de que se realiza el mismo procedimiento para todas, por lo que será explicada antes de mencionar los ingredientes a utilizar. Además de eso, algo importante es el seguir el orden de estos de acuerdo a la lista de cada preparación, pues así conseguiremos una mejor incorporación y unión de cada componente.
Esta es la razón por la que, aunque todas las elaboraciones siguientes utilizan ingredientes muy parecidos, se mencionen todos de nuevo y en el orden adecuado, para que así el lector pueda pasar a mirar directamente la receta de su interés. Las variaciones en cada una, se deben a la función última que deben cumplir, al tipo de piel para el que están ideadas, así como a la armonía que estos otorgan a los tensioactivos y conservantes a utilizar.
La preparación, como bien hemos dicho, es muy básica, consiste simplemente en tomar un envase de muestras previamente esterilizado, hondo, mediano y de vidrio, con una capacidad de por lo menos 200ml, para que no se riegue la mezcla al batirla. En este iremos incorporando cada uno de los ingredientes en orden, mientras agitamos con un palillo de fibra de vidrio igualmente esterilizado, para que se forme un líquido completamente homogéneo.
Como veremos a continuación en la ordenada lista de componentes de cada receta, aquellos más densos o aceitosos se vierten al final, momento en el que debemos proceder a agitar con un poco más de ímpetu, para que así se vayan combinando de forma apropiada a pesar de su mayor densidad. Por último, tras agregar el conservante, pasamos todo a un envase apto para guardarlo, preferiblemente una botella de vidrio, desde la que humedecer fácilmente el algodón o la tela que demos uso al momento de aplicarlo.
Base de fácil preparación
- 90ml de agua de rosas.
- 3ml de aceite de ricino sulfatado.
- Media cápsula de vitamina E.
- 5ml de aceite esencial de rosa mosqueta.
Tal como lo indica en el título, esta es la fórmula más sencilla para elaborar un agua micelar casera, por lo que en ocasiones funciona como la base de la misma, a la que luego se añaden el resto de los ingredientes. Sin embargo, aunque con esta obtendremos un excelente desmaquillante y limpiador facial, perdemos la oportunidad de utilizar un producto más completo y elaborado, que cuide e hidrate nuestra piel, en caso de recurrir tan solo a esta receta básica.
En este caso, el aceite de ricino sulfatado, aunque sintetizado por medio de procesos químicos, conocido por ser el primer detergente sintético creado, funciona como un tensioactivo óptimo para aplicar en el rostro, aunque un poco rústico al no estar especializado para este fin. El resto de los ingredientes de las recetas más complejas mejoran la calidad de este, por lo que su función se realiza de manera correcta, aunque muchas veces se recomienda utilizar un tensioactivo más especializado.
Con tensioactivos no iónicos
- 61gr de agua destilada.
- 15gr de agua de rosas.
- 15gr de jugo de aloe o 5gr de extracto de la misma planta.
- 2gr de extracto de pepino.
- 3gr de glicerina.
- 3gr de decil glucósido o cualquier tensioactivo de preferencia.
- 1gr de geogard u otro conservante.
- Ácido láctico para nivelar el PH (en casi de ser necesario).
Aquí nuestra base cambia un poco, ya que pasamos de utilizar el aceite de ricino sulfatado a un tensioactivo más especializado, diseñado específicamente para fórmulas de uso facial, como el caso del agua micelar. Con el fin de balancear este compuesto, además de proporcionar al rostro los nutrientes y propiedades necesarias para su cuidado, se añaden también otros ingredientes de origen natural.
Entre ellos, el extracto de pepino es famoso por ser un hidratante de gran potencia, capaz de humectar la piel en profundidad, al igual que el aloe, que aunque es un poco menos potente, otorga otras propiedades, como la regenerativa y astringente, para aliviar los daños que causan elementos como las impurezas y el sol hacia nuestro rostro. Si utilizamos las tiras de papel para medir el PH de la mezcla y lo notamos muy alto, podemos recurrir al ácido láctico en cantidades muy bajas para estabilizarlo.
Para quienes sufren de piel sensible
- 51gr de hidrolato de manzanilla.
- 30gr de jugo de aloe vera.
- 6,5gr de extracto de pepino.
- 4gr de aceite de ricino sulfatado.
- 2gr de vitamina E acetato natural.
- 12 gotas de aceite esencial de mirra, incienso o manzanilla azul.
- 2gr de leucidal, geogard u otro conservante.
Un problema muy común en las personas de cutis sensibles, es que no pueden frotar la piel con algo de fuerza para limpiarla y remover los agentes externos, ya que esto puede causar irritación, molestias, enrojecimiento y pequeñas lesiones. Por ello, se recomienda esta fórmula sencilla, que aprovecha las propiedades relajantes de algunos aceites esenciales para prevenir, reducir y aliviar dichas consecuencias del contacto con la piel.
Especial para pieles secas o maduras
- 51gr de hidrolato de rosas.
- 30gr de jugo de aloe vera.
- 6,5gr de extracto de pepino.
- 4gr de aceite de ricino sulfatado.
- 2gr de vitamina E acetato natural.
- 12 gotas de aceite de sándalo.
- 2gr de leucidal Liquid o cualquier conservante natural.
Como mencionamos antes, algunas variaciones en nuestras recetas son mínimas, ya que la base esencial del agua micelar casera cumple con todas las funciones necesarias para dicho producto. Sin embargo, son los pequeños detalles los que hacen la diferencia, como el uso del aceite esencial de sándalo, un poderoso humectante y deshidratante que, junto al aloe y el pepino, dan al cutis reseco un cuidado estupendo y una hidratación digna de un artículo profesional.
Limpiador para pieles grasas y mixtas
- 51gr de hidrolato de lavanda.
- 30gr de jugo de aloe vera.
- 4gr de aceite de ricino sulfatado.
- Media cápsula de vitamina E.
- 12 gotas de aceite esencial de lavanda.
- 2gr de leucidal Liquid y otro conservante natural.
Algo parecido ocurre en el caso de las personas con piel tipo grasa, que requieren de una limpieza aún más potente, así como de un cambio en la concentración de los hidratantes y emolientes de nuestra mezcla. Para ello, utilizamos aceite esencial de lavanda, que es más seco que la mayoría, mucho menos denso y por lo tanto, apto para ingresar en los poros y eliminar las obstrucciones de las impurezas, mientras omitimos el extracto de pepino, ya que este tipo de rostro no necesita tal grado de hidratación.
A base de aceites esenciales
- 50gr de agua destilada.
- 20gr de hidrosol de rosa.
- 20gr de hamamelis con áloe vera.
- 5gr de glicerina vegetal.
- 3gr de aceite de argán.
- 4gr de aceite esencial de geranio.
Para finalizar, no podemos olvidar a aquellas personas que prefieren una receta cien por ciento natural, por lo que podemos recurrir a esta preparación que utiliza solo aguas forales y aceites esenciales, escogidos especialmente por la combinación de sus propiedades, que logran un efecto parecido a la adhesión de las impurezas por parte de las micelas, pero sin utilizar tensioactivos ni conservantes sintetizados.
Si te has decidido a preparar alguna de estas recetas, no dudes en utilizarlas de muchas maneras. Aprende cómo hacerlo leyendo Cómo usar el agua micelar
Aun así, debemos advertir que hay quien pueda no considerar esta fórmula un agua micelar, sino más bien un limpiador facial de otra índole, ya que precisamente esas micelas que no encontramos aquí son las que le dan al producto su función principal. Además, es probable que esto afecte también la efectividad de la mezcla, ya que, de acuerdo a quienes la han utilizado, no es tan potente como las demás al momento de realizar la remoción del maquillaje.